Artículos : 17/12/15
Encuentro cercano de primera categoría o La Villa de las infidencias
 


Necesitamos de ciertas verdades para convencer a otros de lo que, creemos, son nuestras certezas, al tiempo que necesitamos con ello convencernos a nosotros mismos que no estamos equivocados.

Muchas son las vías que utiliza el Estado Cubano para recopilar información acerca de las posibles acciones a realizar por la Oposición, la disidencia, número de integrantes en un momento dado de una determinada organización, sus líderes, información de interés inmediato o potencial sobre las actividades, capacidades, planes, proyectos, y probabilidades de repercusión en la comunidad, es decir qué nivel de aprobación tienen su accionar entre la población, que es en sí a lo que más teme el Gobierno.

Las técnicas más comunes del espionaje han sido históricamente la infiltración y la penetración, en ambas es posible el uso del soborno y el chantaje, aunque también resulta común, por increíble que parezca, la convicción moral.

En cualquier caso estos datos son acopiados por agentes de inteligencia quienes remiten informes una «central de análisis» que tiene la misión de separar los hechos concretos, de las suposiciones o aportes subjetivos del informante, comparar los datos recibidos con los hechos conocidos y verificados a fin de dar una clasificación sobre la exactitud de la información recibida y sobre la veracidad de la fuente, contrastándolas.

Así, una Sociedad basada en la sospecha y la desconfianza entre sus miembros es una Sociedad paralizada, incapaz de ver más allá, de dirigir sus destinos o de prever el futuro, nunca se sabe quién es el enemigo ni como dará el próximo golpe. Claro está que todo ello constituye un fenomenal mecanismo de control utilizado por el Estado, el ciudadano se siente observado, percibiendo que es objeto de dudas limitara por si mismo sus acciones midiendo bien las consecuencias de estas, ni siquiera será necesario invertir costosos recursos en una  vigilancia real, ya que llegara el momento que dudara de su propia familia, incluso de sí mismo, reduciendo al máximo su área de confort, su iniciativa propia, el pensar diferente o el disentir, todo lo cual en un final favorece la llamada desconfianza asumida como ingrediente de la personalidad.

Hace muchos años un psicólogo amigo de la familia me comentaba algo que en su momento no supe apreciar a cabalidad:

Con una persona patológicamente desconfiada pueden pasar dos cosas, dependiendo siempre del poder que esta alcance. Si se trata de un individuo común y sin ascendencia sobre la gente, lo más probable es que al no ser tenido en cuenta se vea obligado a adaptarse o termine en un manicomio. Pero, si por el contrario, este adquiere un alto nivel de autoridad tanto en el entorno familiar o social, y posee la suficiente inteligencia, hilvanara con unas pocas ideas originales toda una trama terrible, creando un mecanismo aterrador de perseguidos y perseguidores cuyas trágicas consecuencias serian impredecibles. Estos individuos disfrutan vigilando y reprimiendo a los demás, haciéndoles temblar bajo su mirada inquisitorial y delirante.

Para aquellos que lo hemos vivido y padecido es un ejemplo muy ilustrativo y puntual.

 

Hagamos un punto y aparte en la técnica de penetración, generalmente, esta actividad emplea personas reclutadas que han sido persuadidas para trabajar en secreto en contra de su propia organización por diferentes motivaciones: ideológicas, económicas, morales, religiosas o personales. A la penetración le precede un estudio o selección de personas con acceso a lo que se quiere conocer, sus motivaciones y vulnerabilidades. Con posterioridad, se provoca un acercamiento, a través de terceros, de apariencia casual por parte de un agente de inteligencia o reclutador quien inicia un proceso denominado desarrollo de la fuente, dirigido a cultivar la confianza del futuro informante y prepararlo para la propuesta de colaboración futura o en otros casos convertirle en el llamado agente provocador, individuo que incita a otros a cometer un delito o actos punibles y comprometedores. Habitualmente le utilizan infiltrándole en manifestaciones, para inducir actitudes violentas que susciten la represión o el desprestigio de la organización o la causa que esta defiende.

A esos también los conocemos bien.

Un caso resiente de intento de reclutamiento lo sufrió en carne propia un colega hace apenas unos meses, obsérvese que incluso hubo un momento en que dudo de hacerme esta confesión, tan fuerte es la programación cognitiva que sufrimos desde hace décadas que esta le hizo dudar ante una decisión determinada, el caso fue de veras interesante y supera con creces la ficción de las clásicas películas de espionaje:

Desde hacía días una muchacha, muy bien constituida por cierto, que coincidía con él en la parada del bus venía realizando un juego de acercamiento y seducción, claramente con la finalidad de obtener un perfil psicológico y conocer la factibilidad de dicho acercamiento. Un buen día se dieron cita en las inmediaciones del Parque Metropolitano en la rivera oeste del Almendares, el sitio de por si invita a la conversación  amena, para su sorpresa a los pocos minutos se encontraban hablando de política, a mi colega le resultaba increíble que una chica joven y hermosa como aquella, a penas frisaría los 25 años, se interesara por este tema y que por demás mostrara un profundo conocimiento del mismo.

Como para no dejarle salir del asombro casi que le convence del completo fracaso del movimiento opositor en la Isla y las razones de Cuba para continuar la senda del Socialismo, de veras que el discurso de la izquierda, ´´austero y justo´´, resulta atrayente para el imaginario universal que ignora cómo se vive realmente dentro de los regímenes de corte totalitario, por suerte este colega estaba bien identificado con la necesidad de democratizar nuestra nación, y conocía muy de cerca la realidad que padece el pueblo cubano, la miseria que se vive a diario.

Entre líneas le hizo saber de la ´´necesidad operativa´´ que tenía de convertirle en miembro de los Órganos de la Seguridad del Estado y al momento se le identifico como la teniente Graciela. Luego le hablo de la alta responsabilidad para con su pueblo, le recito anécdotas de los logros de otros agentes, como el tristemente celebre caso de Ana Belen Montes la puertorriqueña que espiaba para el gobierno cubano desde su alto puesto en el Pentagono, de ese  enemigo siempre al asecho, (el imperialismo yanqui como sospechoso habitual claro está), mencionando además y como de pasada las innumerables ventajas de que disfrutaría y otros tantos valores agregados.

-¡oye casi que me convence!, de veras

De hecho en el momento si quiera le permito dar una respuesta definitiva, se marcho presurosa como para darle un toque novelesco a la situación a lo Diecisiete Instantes de una Primavera. Así pasaron los días hasta que la ´´chica´´ concertó un nuevo encuentro, esta vez en el Zoológico de 26. A esta asistió mi colega decidido a ponerla en su lugar y dejar en claro sus principios y postura ante el régimen.

Lo increíble del asunto, comenta, es que estuvieron conversando unas tres horas, siempre en movimiento y juntos como si de una pareja se tratase que disfrutara de los pocos animales que nos quedan en ese pedacito de oasis, y no le fue posible encontrar el momento preciso para aclarar la situación, su interlocutora parecía haberle idiotizado por completo, dada a la conversación fluida y poseedora de una vasta cultura pasaba de un tema a otro con una facilidad envidiable, debo puntualizar que mi colega es un hombre culto, graduado de ingeniería civil y con experiencia en el campo del márquetin y relaciones internacionales, es decir que le enviaron a reclutarle a una personalidad homologa y no a cualquier improvisado.

Para no redundar tanto en el asunto les comentare que al cabo de tres meses y varios encuentros mi colega estaba convencido de que ya era hora de poner coto a aquel asunto. Se sentía entre sus hermanos de lucha como un cobarde, sucio e indigno de la confianza que en él como opositor se depositaba, y eso que aun no había cedido ante la presión de la policía política y no había dado más información que algunos detalles propios de su desempeño como periodista independiente que en un final no eran de carácter secreto pues sus artículos eran de dominio público y que se le escapaban en manos de su hábil interlocutora, quien usando su habilidad retórica y facilidad de palabra suele manipular a los incautos con argumentos contundentes.

Un buen día la chica se encuentra con él en la misma para de autobús en que había comenzado ´´el juego´´, juntos abordaron un taxi que resulto ser un auto operativo de la seguridad que les llevo hasta el reparto Atabey en el municipio Playa, aquí luego de dar no sé cuantas vueltas para desorientarle, entraron de lleno en una de las residencias que allí se erigen y que antaño pertenecieran a la tan criticada elite adinerada del país, hoy pertenecen a la elite gubernamental de lo que nos queda de país, la misma resulto ser un piso franco de la policía política. Le convidaron a un almuerzo lezamiano en un suntuoso comedor de robustos muebles de caoba torneada y lámparas de lagrimas.

-¡sí que se dan la buena vida ustedes! "Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros", ¿verdad?-

Les comento aludiendo a la magistral obra de George Orwell publicada en agosto de 1945: Rebelión en la Granja, dato que por supuesto no paso por alto a los otros dos oficiales de mayor edad y rango aparente que acompañaban esta vez a la muchacha y que fungían como anfitriones. En definitivas cuentas el encuentro derivo en una discusión acalorada entre la ética, la verdadera razón de ser de las instituciones estatales y la falta total de democracia que padece la nación a lo cual siguió un silencio sepulcral y ciertamente incomodo. Temeroso se percato de que estaba en la boca del lobo y que virtualmente se hallaba indefenso y a merced de voluntades ajenas, para colmo de males nadie sabía dónde se encontraba.

Para serles sinceros todo termino de manera tan repentina como había comenzado. Convencidos ellos de que no lograrían reclutarle simplemente se limitaron a advertirle sobre los riesgos que corría con su actuar y que de una manera u otra se hallaba entre dos fuegos como la mayoría de la población cubana, pues ni a los que estaban del lado de allá ni a los del lado de acá les interesaba un carajo que en Cuba hubiese democracia, que todo no era más que un sórdido negocio.

Como sea mi colega desde hace mucho tiempo eligió su camino, dejo su bien remunerado puesto como jefe de departamento en una empresa estatal para dedicar su tiempo y esfuerzo a llevar al mundo la realidad que viven los cubanos de a pie, de los cuales se siente parte, estoy convencido que lo hace con mayor ética y por principios, que esos esbirros que hoy reprimen a la sociedad civil, que golpean y humillan a mujeres por el simple hecho de exigir los derechos del pueblo, porque representan un peligro para esa cúpula gubernamental y toda su camarilla comprometida y empotrada en el viejo dogma de un Hombre Nuevo que nunca existió, que condena toda manifestación de diferencia de criterios con un sistema que ha demostrado históricamente ser una utopía que no funciona ni lleva a otro camino  que no sea el de la ignominia, la pérdida de la individualidad y la moral, a la distribución igualitaria de la miseria.

El gobierno teme a la sociedad civil como masa crítica productora de cambios, capaz de brindar una alternativa a la población mediante la creación de políticas públicas que respondan primero a las demandas sociales, que logren articular un discurso sostenido en bases verdaderamente democráticas y participativas construidas desde la propia sociedad como titular de los derechos democráticos, convirtiendo a cada individuo en un ente activo, eficiente y responsable, comprometido por los destinos de su Nación. Ademas hay algo que no debemos olvidar, tanto los de aca como los de alla, y es que todos somos cubanos.

´´La omnipotencia del Estado lleva consigo la esclavitud del Ciudadano, y sin Libertad no hay Dignidad´´.