Artículos : 29/11/16
El Presidente más joven y el dictador más longevo de América Latina
Por Micaela Hierro Dori Fundadora de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Cuba
 

Fidel Castro cuando en 1959 asumió el poder por medio de un golpe armado derrocando a otra dictadura, se convirtió en el Jefe de Estado más joven de América Latina a los tan solo 32 años. No fue elegido democráticamente, pero eso no quita que fuera el Presidente más joven  al momento de asumir funciones. A su vez, tiene otro record y es el dictador o, para quienes nieguen su categoría,  el gobernante con más años en funciones de la región. Fueron 47 años en los cuales les negó a los cubanos su derecho a ejercer el voto a en elecciones libres y plurales. Luego, cuando se enfermó, lo dejó a cargo a su hermano Raúl. Diez años más tarde, ya con 90 años fallece y multitudes lo despiden. Los que lo hacen con lágrimas despiden al joven comandante, los que lo hacen descorchando alguna botella, despiden al veterano dictador.

Es de destacar que la imagen de joven idealista, defensor de los pobres y de los campesinos es muy emotiva. ¿Quién no quiere ser recordado así? Fidel se encargó personalmente en que sea reconocido tanto en vida como después de su muerte como el líder de la revolución, el padre de la patria cubana, casi después de José Martí. El sistema educativo tan elogiado en el mundo entero, enseña a los niños quien fue Fidel y el Che Guevara desde el jardín de infantes. ¿Nadie advierte que más que educación era adoctrinamiento? Porque pareciera que la UNESCO jamás lo hará. Los cumpleaños de Fidel se convertían en la fiesta del pueblo que asistía obligado, sino los jóvenes estudiantes perdían sus vacantes en la universidad.  Otros jóvenes idealistas recuerdan su perseverancia en la lucha contra el mal, es decir contra el Imperio y el colonialismo, contra el intervencionismo de los Estados Unidos, aún luego de un cuarto de siglo terminada la guerra fría. En el camino el joven idealista se aburguesado, dejo lar armas de guerrillero y las aventuras en Angola y Congo, y ya combatía con largos discursos y las armas de la diplomacia en las Naciones Unidas. Aprendió las herramientas del mundo democrático para influenciar en los organismos internacionales con clausulas democráticas. Lograba pasar el examen al argumentar y crear una estructura de poder con la Constitución de 1976, que le sirviera para disfrazarse de democracia directiva o participativa y seguir gobernando Cuba con un régimen totalitario.

Nadie puede negar lo aguerrido que fue, la mayoría de sus amigos experimentaron la derrota ideológica, y el junto a un pueblo hambriento durante  la década del noventa sobrevivió el Periodo Especial,  hasta que encontró nuevos amigos. Los que supieron rescatar aquel discurso un poco anacrónico pero aún muy efectivo con el fin de polarizar la población y extender mandatos de movimientos anti institucionales en América Latina, ganar influencias. Ese discurso de reivindicación de los derechos de los pobres en la región más desigual del mundo, fue reciclado exitosamente, y fue conocido como el socialismo de siglo XXI. El viejo Fidel por un momento se había rejuvenecido. Sin embargo, la cuesta libertadora del capitalismo en la región volvió a fracasar, el supuesto esfuerzo por los pobres solo logró multiplicarlos y condicionar sus derechos civiles y políticos a garantías parciales de derechos económicos y sociales. El sello de viejo dictador de Fidel se refleja ahora mucho mejor en  países de la región como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que durante la década del sesenta y setenta con la guerrilla de joven idealista en Centroamérica en la lucha contra el intervencionismo norteamericano. El poder de influencia política y diplomática en la región de los últimos años ganó el terreno descuidado por los Estados Unidos que, con prioridades en otras regiones del mundo, dejó en el olvido a sus vecinos del hemisferio. Cada embajada cubana, es un centro de inteligencia que controla a los cubanos viviendo en el exterior y trabaja para influenciar en los gobiernos extranjeros con un gran aparato de propaganda, con una manipulación de datos estadísticos que publica las Naciones Unidas casi a ciegas ubicando a Cuba como uno de los países de alto desarrollo humano.

Las evidencias de cómo luego de terminada la guerra fría la competencias de influencia en la región pasó a planos de la diplomacia se reflejó en un primer round ALCA Vs. ALBA y luego el segundo round OEA vs. CELAC, jugado por su hermano Raúl, en el 2009 tras ser invitado nuevamente a ser parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), se dedicó a crear y a fortalecer una iniciativa hemisférica sin los socios del norte, y con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Los organismos regionales e internacionales sirvieron de canales de influencias para garantizar que nadie cuestionara su longeva dictadura en Cuba. Y así tampoco nadie puede negar lo hábil que supo ser. Lo llaman un gran líder, el ultimo gran líder del siglo XX, y si lo fue.  Líder del club de Trujillo de Republica Dominicana, Pinochet en Chile pero con mejor prensa, con un gran aparato propagandístico y de adoctrinamiento y el cuarto cuerpo diplomático y de inteligencia más grande del mundo después de los Estados Unidos, Rusia y China.

Micaela Hierro Dori
Fundadora de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Cuba
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