Artículos : 30/11/16
La marcha terrenal del dictador no acaba con la dictadura
Por: José Rolando Casares Soto. MDJC.
 

Hoy Cuba ha amanecido con muchos  sentimientos, alegría, tristeza, un poco de enojo y algunas miradas de desconfianza  ante lo que sucedía. Los medios de Prensa Nacional mostraban a un Fidel, honesto, líder carismático, humano y defensor de los derechos de los pueblos de Latinoamérica. Estos trasmitían en Telesur un sentimiento de dolor, y a la vez de apoyo a la revolución cubana como faro de luz en Latinoamérica. Me pregunto ¿Esos seguidores no conocen que fue él,  quien entrenó en la Sierra de los Órganos en Pinar del Río, a las guerrillas de las FARC-EP? Guerrilla que tanto dolor y angustia, con secuestros y asesinatos le dio al pueblo colombiano, y que ahora es el supuesto garante de paz. Él fue ese mismo asesino que preparo y armó al Frente Sandinista, que también carga a las miles de víctimas en Nicaragua, al igual que  en El Salvador, Perú y ahora en Venezuela como bien el mismo Fidel afirmara en sus palabras “el pueblo no puede olvidar su historia” y menos cuando tanto dolor trajo a familias enteras en toda Latinoamérica y el Caribe; sólo por mencionar algunos casos.

Siento pena por esos pocos jóvenes que frente a las embajadas de Colombia, Venezuela  y otros se muestran con imágenes del Fidel adorando su figura y apoyo incondicional a la revolución cubana. Fidel Castro prometió libertad y prosperidad a cuba, pero su régimen dictatorial convirtió a la isla en una pobre prisión a lo largo de seis décadas, en donde millones de cubanos han sufrido el exilio, solo por oponerse al régimen del que fueron apresados, e incluso asesinados. Lo recordaremos como un dictador que infligió miseria y sufrimiento a su propia gente.

El impacto emocional que generó esta noticia en el exilio de cubanos en Miami representa la posibilidad de que su deceso produzca algún cambio en Cuba. Sin embargo, lamentablemente es probable que nada vaya a cambiar, pues el fallecimiento del dictador no significa libertad para los cubanos, ni justicia para opositores y activistas democráticos, pues el gobierno cubano ha estado funcionando sin Fidel desde hace 10 años.

La dictadura de los Castro ha estado preparándose desde hace mucho, y aquí coincido con las palabras del senador norteamericano, Marco Rubio: “Nada va a cambiar” dado que el congreso de los EE.UU. debe mantenerse al lado de la oposición cubana, el presidente electo Donald Trump, cumpla con su promesa electoral.

La juventud cubana debe continuar en su lucha por los derechos humanos y la democratización de nuestra patria. La muerte del tirano, Fidel Castro, no significará libertad para los cubanos, sólo el derrocamiento total de la dictadura y sus lacayos podrán traer la libertad total.

Es hora Joven cubano, de alzar tú voz y luchar por tus derechos. ¡ELEGIR ES NUESTRO DERECHO, PODER JOVEN!